Heraldos del Evangelio México

El Rosario, ¡camino hacia la victoria!

Uniendo espléndidamente la oración mental y la vocal, el Santo Rosario ha sido la obra prima de la espiritualidad católica. ¡A través de él alcanzamos las gracias y auxilios sobrenaturales más especiales!

Para comprender bien el valor de la devoción al Santo Rosario, analicémoslo con mayor
profundidad.
Después de haber sido entregado directamente por Nuestra Señora a Santo Domingo de
Guzmán, la devoción del Rosario se extendió rápidamente por toda la Iglesia, traspasando los
límites de la Orden Dominicana y convirtiéndose en el distintivo de muchas otras órdenes, que
pasaron a portarlo pendiente a la cintura.
Tiempo hubo en que todo católico lo llevaba habitualmente consigo, no apenas como un
objeto de contar Avemarías, sino como un instrumento que atraía las bendiciones de Dios. El
Rosario era considerado como una cadena que une el fiel a Nuestra Señora, un arma que
ahuyenta al demonio.

Espléndida conjunción de la oración vocal con la mental
¿Qué es el Rosario?
En síntesis, el Rosario es una composición de meditaciones de la vida de Nuestro Señor y
de su Madre, sumada a oraciones vocales. Tal conjunción – de la oración vocal con la mental –
es verdaderamente espléndida, pues, mientras se profiere con los labios una súplica, el espíritu se
concentra en un punto. Así, el hombre hace en el orden sobrenatural todo cuanto puede. Porque a
través de sus intenciones se une a lo que sus labios pronuncian, y por su mente se entrega a lo
que su espíritu medita.
Por esta forma de oración, el hombre se une íntimamente a Dios, sobre todo porque esta
unión se da a través de María, Medianera de todas las gracias.
Alguien podría preguntar: “¿qué sentido tiene rezar vocalmente a Nuestra Señora
mientras se medita en otra cosa? ¿No podía ser algo más simple? ¿No sería más fácil meditar
antes, y después rezar diez Avemarías?”.
La respuesta es muy simple. Cada misterio contiene, en sus pormenores, elevaciones sin
fin, las cuales nuestro espíritu está procurando sondear… Ahora bien, para hacerlo con toda
perfección, necesitamos ser auxiliados por la gracia de Dios, y tal gracia nos es dada por el
auxilio de Nuestra Señora. O sea, se pronuncia el Avemaría para pedir que la Santísima Virgen
nos obtenga las gracias para meditar bien.

Obra prima de la espiritualidad católica

En el Rosario encontramos pequeños, mas preciosos tesoros teológicos que lo convierten
en una obra prima de la espiritualidad y de la Doctrina Católica. Esta devoción contiene enorme
fuerza y sustancia; no es hecha apenas de emociones; por el contrario, es seria, llena de
pensamiento, con razones firmes. Constituye la vida espiritual del varón católico como un sólido
y espléndido edificio de conclusiones y certezas.
Además, la meditación de cada misterio de la vida de Nuestro Señor proporciona al fiel
recibir gracias propias al hecho que está contemplando.
Al analizar las incontables gracias que María Santísima distribuye por medio del rezo del
Santo Rosario, vemos en él algo que lo hace superior a otros actos de piedad mariana. Ahora
bien, ¿cuál es la razón de esto?
Ante todo, vale la pena resaltar que Nuestra Señora, siendo Reina excelsa, ¡tiene el
derecho de establecer sus preferencias! Y Ella quiso elevar esta devoción por encima de las otras,
distribuyendo gracias especialísimas a través del rezo del Santo Rosario.

La Batalla de Lepanto
Entre diversas gracias insignes alcanzadas por el rezo del Rosario, está la victoria
obtenida por la Cristiandad en la Batalla de Lepanto.
San Pio V, entonces Pontífice, se encontraba afligido ante la amenaza otomana que
cercaba la Europa cristiana. Ordenó, entonces, que toda la Cristiandad rezase el Rosario, a fin de
suplicar la intervención de Nuestra Señora.
Antes de la terrible batalla ocurrida en el Golfo de Lepanto el siete de octubre de 1571
entre las huestes cristianas y musulmanas, los soldados católicos rezaban el Rosario con gran
devoción.
Según atestiguaron los propios adversarios, la Santísima Virgen se les apareció durante la
batalla, infundiéndoles un gran pavor.
Para conmemorar la gran victoria obtenida ese día, el Santo Padre instituyó la fiesta de
Nuestra Señora del Rosario, la cual, en el siglo XVIII fue extendida a toda la Iglesia Católica por
determinación del Papa Clemente XI.
Dado que por medio del Santo Rosario la Cristiandad ha obtenido tan grandes victorias,
¿no tenemos razón suficiente para esperar, por medio del rezo de esta oración, la victoria en
todas las luchas trabadas a lo largo de nuestra existencia?

Resolución de rezar siempre el Rosario
Un hecho ocurrido en la vida de San Alfonso María de Ligorio nos muestra que, sobre
todo en una gran lucha, el Rosario es prenda de victoria. El santo estaba siendo conducido en
silla de ruedas por un hermano de hábito a través de los corredores del convento, cuando
preguntó si ya habían rezado todo el Rosario. El compañero le respondió:
– No me acuerdo.

– Entonces recemos, dijo el santo.
– ¡Pero Ud. está cansado! ¿Qué hay de malo en dejar de rezar el Rosario sólo un día?
– Temo por mi salvación eterna, si lo dejase de rezar un solo día.
Eso es justamente lo que debemos pensar y sentir: el Rosario es la gran garantía de
nuestra perseverancia final.
Debemos pedir a la Santísima Virgen la gracia de rezar el Rosario todos los días de
nuestra vida.
Me gustaría todavía dar una recomendación a los miembros de nuestro Movimiento:
nunca dejen el Rosario, de modo que, aun mientras duermen, traten de tener el Rosario a la
mano, de tal forma que lo sientan consigo. Y si tienen el recelo de que se les caiga – debemos
tratarlo con toda reverencia –, cuélguenselo en el cuello o colóquenlo en el bolsillo.

“Quisiera resucitar con el Rosario en mis manos”

Cuando nuestras manos no puedan más abrirse ni cerrarse, y sean movidas por otros que nos asistan, tengamos, como última actitud de oración, el Rosario entrelazado en nuestros dedos,
de manera que, cuando llegue la Resurrección de los muertos y dentro del féretro nuestro cuerpo retome la vida, entre sus dedos vivificados esté el Santo Rosario. Yo quisiera que, en el momento en que todos los justos sean convocados para la Resurrección, mi primer ósculo sea al Rosario que encuentre en mis manos.

He aquí un consejo para después de la Resurrección – nunca oí decir que se diese consejos o se hiciese algún trato para esa hora, pero les propongo un trato: cuando todos resucitemos entre los resplandores de la Resurrección, acordémonos: “¡El trato estaba hecho!”, ¡y entonces besemos el Rosario! ¡Así este Movimiento, que es de Nuestra Señora, resucitará teniendo en las manos su Santo Rosario.

 

(Revista Dr. Plinio No. 146, mayo de 2010, Editora Retornarei Ltda., São Paulo – Extraído de conferencias de 7.10.1964 y 10.3.1984)

El Rosario, ¡camino hacia la victoria!

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4 comentarios en «El Rosario, ¡camino hacia la victoria!»

  1. Excelente información yo no sé rezar el santo rosario pero lo voy a intentar gracias x su orientación q DIos los bendiga y proteja

  2. Saludos cordiales.
    Heraldos del evangelio, quiero dar mi testimonio a través de este medio.
    Desde que me consagre al Inmaculado Corazón de María, mi vida cambio mucho ya no soy la misma y poco a poco estoy logrando la conversión en la Fe Católica de mi esposo y mis dos hijas. Trato de rezar el rosario todos los días después de mis labores como profesionista y ama de casa. He recibido muchos milagros de mamita María y rezar el rosario me ha dado una paz interior tan bella. Quiero decirles a todos que si rezan el rosario con fe se sentirán acompañados por ella y ya no querrán estar sin ella, su corazón se volverá más sensible y podrán distinguir fácilmente el bien y el mal.
    A través de ella he sentido que estoy más cerca de su hijo amado Jesús. Yo solo quiero decirles a todos los lectores que no dejen de rezar y orar. Y que los milagros si existen y uno de ellos es que hoy puedo estar con vida compartiendo este mensaje y recuerda cuando tus ojos puedan ver una flor, un pajarito, una estrella, la sonrisa de un niño, cuando puedas sentir el sol, la lluvia… estas siendo testigo de la presencia de Dios Padre.

  3. Salve María! Gracias por todo el bien que nos hacen. Heraldos del Evangelio, son una luz en el camino para orientarnos y facilitarnos el camino hacia Nuestro Padre de la mano de María. Dios los bendiga. Amén.L

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