Un Dios… ¡¿manso y humilde?!

La noción de un Dios encarnado que nos da ejemplo de humildad y mansedumbre puede parecer común en nuestros días, pero supuso un verdadero cambio de criterios cuando el Señor la predicó.
Santa Hildegarda de Bingen y Richardis von Stade – La orfandad de una madre sin hija…

Dios las había unido en tierna y sobrenatural afección. Pero el amor del mundo abrió entre ambas un abismo insuperable, con grandes consecuencias.