El combate contra el demonio – Nuestra lucha es contra los principados y las potestades

En un mundo cada vez más familiarizado con la dramática realidad de la guerra, el católico puede llegar a olvidar que las contiendas más serias de la vida no son las que se libran con armas y enemigos físicos.
Llamamiento universal a la conversión

El llamamiento de María en Fátima se renueva para las generaciones venideras, para que sea respondido de acuerdo con los «signos de los tiempos» siempre nuevos.
La caridad es amistad

Los dos preceptos que resumen el decálogo contienen la plenitud de la ley evangélica. Quien los practique al extremo será verdadero amigo de Dios y con Él gozará por toda la eternidad.
Él quiere ser nuestro Amigo

Amistad: una palabra poco comprendida en nuestros días, pero cuán real es al expresar la íntima unión que Dios desea establecer con nosotros.
Un tesoro transformador

Jesús nos ofrece un tesoro que, guardado en el corazón, transforma nuestra existencia y anticipa las alegrías del Reino de los Cielos.
Divina paciencia, justicia absoluta

El verdadero trigo no se deja vencer por la cizaña; la enfrenta con paciencia hasta el final. He ahí el momento de proceder a la separación definitiva.
Amistad espiritual – Un solo corazón y una sola alma

Impregnado de mediocridad y materialismo, el mundo actual necesita recuperar el sentido de la verdadera amistad, fundada en la caridad, así como su valor en las relaciones humanas.
Dime con quién andas…

Las malas amistades son uno de los peores obstáculos para nuestra salvación. Pero ¿cómo distinguir a los malos amigos? ¿Cómo evitar dejarnos influir por ellos?
Delicada flor de las relaciones humanas

Las amistades siempre tienen repercusión ante la Providencia y en la historia, por insignificantes que parezcan a nuestros propios ojos. Así lo demuestran diversos ejemplos que han iluminado las páginas del Antiguo Testamento.
¿Qué es más meritorio: amar a un enemigo o a un amigo?

Santo Tomás nos ofrece una valiosa lección: el amor a los amigos, cuando se limita a la mera camaradería, carece de mérito sobrenatural.