No endurezcamos nuestro corazón

El contraste entre las aclamaciones del Domingo de Ramos y los gritos de condena unos días después nos recuerda que la superficialidad no puede arraigar en nuestras almas.
¿Cómo ha de ser la madre católica?

La experiencia diaria nos muestra que a una esposa cristiana corresponde de ordinario una familia en la que permanece vivo el amor a Dios, la práctica de la vida sacramental y del amor del prójimo. La alegría de la vida de familia depende en gran medida de la madre quien, con su generosidad, suaviza asperezas y tensiones.
Correspondencia generosa al Espíritu Santo

Con razón, afirma San Bernardo: «Al venir a Ella el Espíritu Santo, la colmó de gracia para sí misma; al inundarla de nuevo el mismo Espíritu, Ella se hizo superabundante y rebosante de gracia también para nosotros».
¿Qué voz escucho?

Inmerso en el bullicio del mundo contemporáneo, ¿estoy atendo, como verdadera oveja, a la voz del único Pastor?
Nuestra Señora de la Saudade – Las saudades del Inmaculado Corazón de María

sí como el sol nace emitiendo tenues rayos, indicativos del esplendor que alcanzará más tarde, ciertos detalles de la historia religiosa de Brasil contienen un mensaje de la Santísima Virgen para nosotros.
La Iglesia que Jesús ha querido

Si hoy se me diera el poder de guiar los pasos de la Iglesia naciente, ¿lo haría como el Señor?
«Ninguna noche es eterna»

¿Qué lección podemos sacar de la resurrección de Cristo para el momento presente?
Don de consejo – El don de la «aventura»

La persona que actúa bajo el influjo del don de consejo juzga instantánea e infaliblemente cuál es la mejor manera de proceder. Pero a veces el medio encontrado escapa a los patrones humanos, pues los dones obran al modo divino.
La verdadera acción sólo nace de la contemplación

Dos santas, dos misiones y, en apariencia, dos caminos completamente distintos. A primera vista, nada tan diferente como Santa Teresa del Niño Jesús y Santa Juana de Arco. Sin embargo, comparten un fondo de alma sorprendentemente idéntico, que ofrece una importante lección para el hombre moderno.
Defensor e intérprete del carisma franciscano

San Buenaventura escrutó los misterios de la Revelación, en el diálogo fecundo entre fe y razón que caracteriza al Medioevo cristiano, haciendo de éste una época de gran viveza intelectual, de fe y de renovación eclesial.