Rodeados de todo tipo de comodidades, preferimos no afrontar una cuestión tan espinosa… Sin embargo, hay una llave que abre las puertas a una serenidad insospechada en medio de las más terribles incertidumbres.
El vínculo conyugal constituye un altísimo designio de Dios en la creación, el principio y el honor de la fecundidad, una fuente de gracias para el mundo.
Cualquier cosa que imaginemos sobre el triunfo del Inmaculado Corazón de María no pasa de mero boceto en comparación con las maravillas que Dios obrará a fin de glorificar a su Hija predilecta, su Madre virginal, su Esposa inmaculada.
¡Qué rara es la virtud de la gratitud! A menudo se practica con meras palabras, por educación. Sin embargo, para que sea auténtica, debe rebosar del corazón con sinceridad.
La doctrina de Cristo une la tierra con el Cielo, ya que nos ordena elevar la mente desde las condiciones transitorias de esta vida terrena hasta las alturas de la vida eterna.
La liturgia de hoy nos presenta un decisivo choque entre los embajadores de Cristo y los del demonio, que tiene como campo de batalla la sociedad actual y cada alma en particular.
El episodio de Jesús caminando sobre las aguas evidencia cómo la esperanza es una virtud de importancia impar, de la que dependen, en gran medida, la fe y la caridad. ¿Cuál es su utilidad en la actual coyuntura de la Iglesia y del mundo?