Category: Heraldos

Las distracciones voluntarias nos hacen perder los frutos de nuestras oraciones y alejan nuestra mente de Dios; pero no ocurre lo mismo con las distracciones involuntarias
Cuando un corazón justo e irreprochable es herido por la desconfianza en Dios, sólo la cercanía a María Santísima puede curarlo de ese mal.
En la Sagrada Escritura, la Iglesia encuentra sin cesar su alimento y su fuerza, porque, en ella, no recibe solamente una palabra humana, sino lo que es realmente: la Palabra de Dios. «En los libros sagrados, el Padre que está en el Cielo sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos».
Para Dios es indiferente que promueva el triunfo del bien a través de muchos hombres o de uno solo; lo que importa es que sus elegidos sean dóciles a las inspiraciones de la gracia.
Al comentar la Salve en su libro más reciente, Mons. João S. Clá Dias nos desvela algo del Reino de María, era histórica en la que el espíritu de la Madre de Dios estará presente en cada criatura.
Si la Iglesia y la Eucaristía son una realidad indivisible, lo mismo debe afirmarse de María y la Eucaristía.
Rodeados de todo tipo de comodidades, preferimos no afrontar una cuestión tan espinosa… Sin embargo, hay una llave que abre las puertas a una serenidad insospechada en medio de las más terribles incertidumbres.
El vínculo conyugal constituye un altísimo designio de Dios en la creación, el principio y el honor de la fecundidad, una fuente de gracias para el mundo.