Category: Heraldos

Camino objetivo e inequívoco, trazado por el propio Cristo y confirmado por la Iglesia, la liturgia permite al hombre el encuentro con Dios en cada celebración.
Judas Iscariote acababa de consumar su nefasto plan. Ni siquiera las misericordiosas amonestaciones de Jesús pudieron disuadirlo de la infamia deicida, y al siniestro tintineo de sus treinta monedas, vagaba errante entre las sombras de la noche.
En esta vida siempre tenemos algo nuevo que aprender sobre la doctrina católica. Por encima de las preocupaciones cotidianas, nuestra atención y nuestro corazón deben aplicarse en empaparnos de ella.
Ojalá cada familia comprenda el altísimo papel que está llamada a desempeñar, como una pequeñita «Iglesia», en este mundo paganizado.
Las distracciones voluntarias nos hacen perder los frutos de nuestras oraciones y alejan nuestra mente de Dios; pero no ocurre lo mismo con las distracciones involuntarias
Cuando un corazón justo e irreprochable es herido por la desconfianza en Dios, sólo la cercanía a María Santísima puede curarlo de ese mal.
En la Sagrada Escritura, la Iglesia encuentra sin cesar su alimento y su fuerza, porque, en ella, no recibe solamente una palabra humana, sino lo que es realmente: la Palabra de Dios. «En los libros sagrados, el Padre que está en el Cielo sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos».
Para Dios es indiferente que promueva el triunfo del bien a través de muchos hombres o de uno solo; lo que importa es que sus elegidos sean dóciles a las inspiraciones de la gracia.
Al comentar la Salve en su libro más reciente, Mons. João S. Clá Dias nos desvela algo del Reino de María, era histórica en la que el espíritu de la Madre de Dios estará presente en cada criatura.