«Si no os convertís, pereceréis como ellos»

En esta Cuaresma, extirpemos de nuestras almas todo lo que nos impide progresar en la vida espiritual, empezando por reconocer que necesitamos hacerlo.
«La ley del Señor es perfecta»… e inmutable

La Iglesia es un Cuerpo Místico, del cual Cristo es la cabeza y nosotros, los miembros. Si formamos un solo cuerpo con Él, su Evangelio debe ser también el nuestro. De lo contrario, no estaremos honrando el hecho de ser sus miembros.
El agua de la vida

Instada por el divino Maestro a darle de beber, la samaritana recibe, ella misma, el agua de la vida eterna.
Nuestra Señora en la lucha Revolución y Contra-Revolución

La Revolución está propulsada sobre todo por dos vicios: el orgullo y la impureza. Para aplastarla, es necesario practicar las virtudes opuestas, lo que sólo se logra por la gracia, concedida por Dios a ruegos de María Santísima.
A Dios nadie le engaña

Dios ve el interior; preparémonos en esta Cuaresma para tener un corazón recto, lleno de intenciones que le sean agradables.
Un banquete ofrecido por María

Si de una comida ofrecida por el demonio nos vinieron todas nuestras desgracias, la réplica divina vendría también de un sagrado alimento, ofrecido por la más sublime de las criaturas.
Un llamamiento divino silenciado

Como dijo el papa Juan Pablo II, hoy la llamada a la conversión se pone en tela de juicio o pasa en silencio. Se ve en ella un acto de «proselitismo»; se dice que basta ayudar a los hombres a ser más hombres o más fieles a la propia religión. Pero se olvida que toda persona tiene el derecho a escuchar la Buena Nueva de Cristo.
El sacramento de la confesión – ¿Jesucristo instituyó la confesión?

Nuestro Señor quiso dejarnos un medio para recurrir continuamente a su perdón y estar moralmente seguros de recibirlo.
El Cielo y el Infierno comienzan en esta tierra…

Ya en esta tierra los ángeles y los demonios nos quieren hacer partícipes de su suerte. ¿Cómo atraer a los primeros y alejar a los segundos?
Madre del Buen Remedio – Remedio para todas las aflicciones

Angustiado por la escasez de recursos, el santo fundador imploraba al Cielo una solución. Fue entonces cuando se le apareció la Santísima Virgen y le entregó una bolsa llena de monedas…