La comunión de los santos – Como miembros de un solo cuerpo

Los pequeños y grandes sacrificios, adornados por la caridad, los deseos vehementes que acompañan las oraciones de los corazones sencillos y las buenas obras de los hombres de virtud constituyen, en el tesoro de la Iglesia, una inestimable riqueza en favor de todos los fieles.
«Mis pensamientos distan de los vuestros»

Del contraste entre los criterios de los hombres y los de Nuestro Señor al elegir a su primer vicario, sacamos una lección importante: el juicio humano yerra fácilmente al considerar las obras divinas, si no está amparado por la gracia.
Lecciones de una paternal reprensión

¿Debemos abandonar las ocupaciones de Marta o simplemente esforzarnos por impregnarlas de la filial contemplación de María?
El agua de la vida

Instada por el divino Maestro a darle de beber, la samaritana recibe, ella misma, el agua de la vida eterna.
«Si no os convertís, pereceréis como ellos»

En esta Cuaresma, extirpemos de nuestras almas todo lo que nos impide progresar en la vida espiritual, empezando por reconocer que necesitamos hacerlo.
«La ley del Señor es perfecta»… e inmutable

La Iglesia es un Cuerpo Místico, del cual Cristo es la cabeza y nosotros, los miembros. Si formamos un solo cuerpo con Él, su Evangelio debe ser también el nuestro. De lo contrario, no estaremos honrando el hecho de ser sus miembros.
El agua de la vida

Instada por el divino Maestro a darle de beber, la samaritana recibe, ella misma, el agua de la vida eterna.
Nuestra Señora en la lucha Revolución y Contra-Revolución

La Revolución está propulsada sobre todo por dos vicios: el orgullo y la impureza. Para aplastarla, es necesario practicar las virtudes opuestas, lo que sólo se logra por la gracia, concedida por Dios a ruegos de María Santísima.
A Dios nadie le engaña

Dios ve el interior; preparémonos en esta Cuaresma para tener un corazón recto, lleno de intenciones que le sean agradables.
Un banquete ofrecido por María

Si de una comida ofrecida por el demonio nos vinieron todas nuestras desgracias, la réplica divina vendría también de un sagrado alimento, ofrecido por la más sublime de las criaturas.