Como un sol para Israel, iluminó sus caminos, encendió los corazones y quemó el culto idolátrico en el valle del Quisón. Sin embargo, algo lo distingue del astro rey: su brillo jamás conoció el ocaso…
El amor del divino Maestro por sus discípulos es tan insondable que quiso estar presente no sólo en la santa misa o en los sagrarios del mundo entero, sino también en los tabernáculos de las almas de los fieles
No son pocos los que sacrificaron su propia vida a lo largo de la Historia, por Dios o por un ser querido. Pero por un enemigo, ¿quién estaría dispuesto a hacerlo? Es lo que Jesús hizo para salvarnos a cada uno de nosotros.
«Dios honra a los padres en los hijos», reza la Sagrada Escritura (cf. Eclo 3, 3). Convaleciente de una operación en París, un episodio cotidiano le dio a Dña. Lucilia la oportunidad de comprobar cuán verdadero es ese proverbio.
El santo Padre quiere decir que, cuando Dios lanza una flecha de amor a un corazón —esto es, una luz especial con la que le da a conocer su bondad, el amor que le tiene y el deseo que tiene de ser amado por é
El Sacramento del Altar podría llamarse el «Sacramento de la Virgen», pues la Eucaristía nos llegó por María, y por Ella nos dirigimos a la Eucaristía.
Si las ovejas se desaniman, el Señor no deja de favorecerlas, sobre todo enviando buenos pastores; a ellas corresponde participar en el sacerdocio de Cristo mediante la generosidad de seguirlo.