En este Evangelio, lo que más impresiona, evidentemente, es el milagro de la multiplicación de los panes. No obstante, también pueden contemplarse otras maravillas en las palabras y gestos de Nuestro Señor Jesucristo.
El pontificado, conferido a Pedro, está dotado de tal autoridad y de tantos dones que quizá aún no se hayan manifestado plenamente en toda la fuerza de su ministerio.
Isaías iluminó la historia del pueblo hebreo, enriqueció las Escrituras con sus magníficas profecías y, más aún, proclamó con su propia vida las glorias del Mesías y de la Iglesia.
¿Qué significa participar de la función profética de Cristo? Siguiendo el ejemplo de los antiguos profetas y el modelo supremo del divino Redentor, el laico ejerce dicha función en dos aspectos complementarios.